Coronel Suárez, entre las ciudades más frías del país mientras crece la preocupación por la quita de subsidios a la Zona Fría. La ola polar continúa golpeando con fuerza al centro y sur de la provincia de Buenos Aires, y Coronel Suárez volvió a ubicarse entre las localidades más frías de la Argentina. Según el ranking de temperaturas elaborado por el Servicio Meteorológico Nacional a las 8:00 de este viernes, la ciudad registró -2,2°C.
Ello, para convertirse en la cuarta temperatura más baja del país entre las estaciones meteorológicas relevadas. Solo La Quiaca (-9,5°C), Ciudad Jardín Lomas del Palomar (-3°C) y Santa Rosa del Conlara (-2,7°C) presentaron valores inferiores, mientras que Coronel Suárez quedó incluso por debajo de ciudades tradicionalmente frías como Villa Gesell (-2°C), La Plata (-1,9°C), Mar del Plata (-1,8°C) y Tandil (-1,7°C).
El dato confirma lo que los vecinos vienen sintiendo desde hace semanas: el invierno se presenta especialmente riguroso, con heladas intensas, temperaturas bajo cero durante varias jornadas consecutivas y una demanda creciente de calefacción en hogares, escuelas, comercios e industrias. Pero el frío no llega solo.
Este escenario climático coincide con un momento de fuerte incertidumbre por la decisión del Gobierno nacional de avanzar sobre el régimen de Zona Fría, un beneficio que desde hace años permite reducir el costo del gas en regiones donde las bajas temperaturas hacen imprescindible un mayor consumo para calefaccionarse.
La posibilidad de recortar o modificar ese esquema genera preocupación en distritos como Coronel Suárez, donde el invierno no es una excepción sino una realidad que se extiende durante varios meses.
Los registros meteorológicos vuelven a demostrar que la ciudad se encuentra entre las más frías del país, una condición que difícilmente pueda ignorarse al momento de definir políticas energéticas.
A ello se suma otro factor que agrava la situación: el deterioro del poder adquisitivo de los salarios. Muchas familias llegan al invierno con ingresos que han perdido capacidad de compra frente al aumento del costo de vida. En ese contexto, afrontar facturas de gas más elevadas implicaría un nuevo golpe para economías domésticas ya exigidas por los incrementos en alimentos, servicios, alquileres y otros gastos esenciales.
Para numerosos hogares, la calefacción deja de ser una cuestión de confort para convertirse en una necesidad básica vinculada a la salud, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias. No entender esto y ubicar a los sectores de clase media destruida junto a las exenciones que se plantean a los de mayores recursos, es un tema para rever.
Las cifras del Servicio Meteorológico Nacional aportan un dato objetivo al debate: Coronel Suárez no reclama beneficios por una cuestión política, sino porque el clima así lo demuestra. Cuando una ciudad aparece entre las más frías del país, el consumo de gas deja de ser una elección para transformarse en una necesidad inevitable.
En un invierno marcado por temperaturas extremas y por el deterioro del ingreso de las familias, la discusión sobre la continuidad de los subsidios por Zona Fría adquiere una dimensión que trasciende lo económico: pone en el centro del debate cómo garantizar que miles de hogares puedan calefaccionarse sin que ello represente un costo imposible de afrontar.
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