Con la llegada del verano y las altas temperaturas, aumentan los viajes por ruta y también las preocupaciones sobre la seguridad de los vehículos. Una de las dudas más frecuentes entre los conductores es si el calor extremo puede provocar incendios, y qué factores elevan realmente el riesgo.
Especialistas coinciden en que la temperatura ambiente, por sí sola, no es suficiente para que un vehículo se incendie, pero sí puede actuar como un factor agravante cuando existen fallas mecánicas, eléctricas o de mantenimiento.
🌡️ El calor influye, pero …
En jornadas con temperaturas superiores a los 35 °C, el motor trabaja con mayor exigencia. El calor exterior dificulta la disipación térmica, eleva la temperatura del vano motor y somete a mayor estrés a mangueras, cables y fluidos. Sin embargo, un vehículo en buen estado no debería incendiarse únicamente por el calor.
El problema aparece cuando se combinan:
Fugas de combustible o aceite
Fallas eléctricas
Sobrecalentamiento del motor
Altas temperaturas ambientales
🛢️ Aceite y refrigeración: claves
Uno de los errores más comunes es circular con el nivel de aceite por debajo del mínimo, confiando en que el testigo del tablero no se enciende. Cabe aclarar que ese testigo mide presión, no nivel. Un motor puede tener poco aceite, no encender la luz y aun así sufrir desgaste interno, aumento de temperatura y riesgo de roturas graves.
Lo mismo ocurre con el sistema de refrigeración: radiadores sucios, ventiladores defectuosos o uso de agua en lugar de refrigerante adecuado pueden derivar en sobrecalentamientos peligrosos, especialmente en ruta.
🔌 El origen de muchos incendios
Las estadísticas indican que la mayoría de los incendios vehiculares se originan en:
Instalaciones eléctricas defectuosas o “caseras”
Mangueras de combustible envejecidas
Abrazaderas flojas
Pérdidas que entran en contacto con partes muy calientes
Por eso, revisar periódicamente estos sistemas es tan importante como controlar neumáticos o frenos.
🚗 GNC: ¿Más o menos riesgo?
Contrario a lo que muchos creen, un vehículo con GNC correctamente instalado y mantenido no presenta más riesgo que uno a nafta. Incluso, en algunos aspectos puede ser más seguro, ya que el gas se disipa rápidamente y no se acumula como un líquido.
El riesgo aparece cuando:
El equipo no está homologado
El tubo está fuera de fecha
Las válvulas de seguridad fallan
El reductor pierde gas
En verano, el sistema de GNC trabaja con mayor presión, por lo que el mantenimiento anual y las revisiones periódicas son indispensables.
🧯 Prevenir para no lamentar
Entre las recomendaciones básicas para viajar en verano se destacan:
Revisar aceite y refrigerante antes de salir
Evitar viajar en las horas de mayor calor
No exigir el motor en exceso
Detenerse ante cualquier olor a quemado o combustible
No estacionar sobre pasto seco
Llevar un matafuegos ABC vigente y accesible
✅ Conclusión
El calor del verano no es el enemigo principal, pero pone en evidencia las fallas que ya existen. Con mantenimiento adecuado, atención a las señales de alerta y conducción responsable, el riesgo de incendio vehicular en ruta se reduce drásticamente.
Viajar seguro no depende solo del clima, sino del cuidado previo y la conciencia al volante.












