Una jugada que parecía destinada a terminar en una celebración terminó convertida en un prolongado conflicto judicial. Un apostador de Bahía Blanca obtuvo en agosto de 2022 un premio de $22.898.627,80 en una máquina tragamonedas, pero cuando intentó cobrarlo le informaron que el ticket había sido emitido por un supuesto error. Cuatro años después, la Justicia falló a su favor.
El hecho ocurrió durante la madrugada del 13 de agosto de 2022. El hombre, identificado en el expediente judicial con las iniciales H.D.M., se encontraba jugando en una tragamonedas de una sala de bingo bahiense cuando la máquina comenzó a emitir tickets. Uno de ellos correspondía a un premio de $10.000, mientras que el segundo registraba una cifra millonaria: $22.898.627,80.
El primer ticket fue abonado sin inconvenientes, pero la situación cambió por completo con el segundo. Según el reclamo judicial, el personal del establecimiento se negó a pagar el premio millonario y sostuvo que se trataba de una falla en el funcionamiento de la máquina. El apostador recibió únicamente los $10.000 y permaneció en el lugar reclamando la intervención de los responsables de la sala.
Lejos de aceptar la explicación, H.D.M. decidió continuar con su reclamo. De acuerdo con la información publicada por distintos medios, los responsables del bingo le ofrecieron posteriormente $125.000 y luego elevaron la propuesta a $250.000 con la intención de resolver el conflicto. Ambas ofertas fueron rechazadas por el apostador, quien insistió en que debía recibir el importe completo consignado en el ticket.
Finalmente, el conflicto llegó a los tribunales. La demanda fue presentada el 22 de noviembre de 2022 contra las empresas El Chalero SA y Bingo Bahía SA. El apostador fue representado por el abogado Ricardo Campaña y reclamó el reconocimiento del premio obtenido. El caso quedó radicado en el Juzgado en lo Civil y Comercial N° 2 del Departamento Judicial de Bahía Blanca.
Durante el proceso, las empresas demandadas sostuvieron que el ticket millonario no tenía validez porque había sido generado como consecuencia de un supuesto desperfecto técnico. Además, argumentaron que el premio máximo que podía otorgar la máquina era de $125.000. Esa explicación fue uno de los principales puntos de la controversia que debió analizar la Justicia durante el extenso proceso judicial.
La causa fue resuelta por la jueza María Selva Fortunato, titular del Juzgado Civil y Comercial N° 2 de Bahía Blanca. La magistrada rechazó los argumentos presentados por las empresas y dictó un fallo favorable al apostador. La Suprema Corte bonaerense identifica oficialmente a Fortunato como jueza de ese tribunal, que tiene competencia dentro del Departamento Judicial bahiense.
La sentencia condenó a El Chalero SA y Bingo Bahía SA al pago de $32.198.627,80, además de los intereses correspondientes. Sin embargo, la cifra definitiva podría ser considerablemente mayor debido a la actualización y a los intereses que deberán aplicarse. Según las informaciones difundidas tras conocerse el fallo, el monto total podría acercarse o incluso superar ampliamente la cifra original del premio.
El caso tuvo además un capítulo que agravó el conflicto. Luego de reclamar el premio y avanzar con la demanda, al apostador se le prohibió ingresar nuevamente al establecimiento. Esa decisión también …
… fue analizada dentro del expediente judicial y distintos medios informaron que el fallo consideró la exclusión del cliente como una circunstancia relevante para determinar la responsabilidad de las empresas demandadas.
La resolución judicial incluyó, según TN y otros medios que reprodujeron los detalles del caso, una compensación por daño moral y una multa en concepto de daño punitivo vinculada con la prohibición de ingreso. Las publicaciones señalan que se reconocieron $5 millones por daño moral y $4,3 millones por daño punitivo, además del pago del premio, su actualización y los intereses correspondientes.
Uno de los aspectos centrales de la decisión fue el rechazo al argumento de que el apostador debía soportar las consecuencias de una eventual falla técnica. De acuerdo con la reconstrucción periodística del fallo, la Justicia entendió que las empresas no lograron acreditar de manera suficiente una falla concreta y que el riesgo derivado del funcionamiento del sistema no debía trasladarse al consumidor.
La sentencia también ordenó el cese de la prohibición de ingreso que pesaba sobre H.D.M. y cargó las costas del proceso a las empresas condenadas. De este modo, el fallo no se limitó al reconocimiento económico del conflicto, sino que también abordó las consecuencias que sufrió el apostador después de iniciar el reclamo por el premio que había aparecido registrado en el ticket de la tragamonedas.
La historia comenzó con una madrugada de agosto de 2022 y dos papeles emitidos por una máquina: uno por $10.000 y otro por casi $23 millones. Mientras el primero fue pagado, el segundo fue considerado un error por el bingo. La diferencia de criterio dio origen a un reclamo que se extendió durante cuatro años y que terminó con una decisión judicial favorable para el apostador.
El fallo fue conocido el 1 de septiembre de 2026 y rápidamente despertó repercusión por las características del caso y por el monto involucrado. La condena inicial estableció el pago de más de $32 millones, aunque la aplicación de actualizaciones, intereses e indemnizaciones podría elevar sustancialmente la suma. La resolución, además, corresponde a una sentencia de primera instancia.
De hecho, una información posterior indicó que las empresas podrían apelar la decisión judicial. Por esa razón, el conflicto todavía podría tener nuevas etapas procesales. Frente a Cano informó que fuentes vinculadas al caso anticipaban una apelación y mencionaban cifras superiores a las difundidas inicialmente, aunque esos montos deberán depender de las liquidaciones y de la evolución posterior del expediente.
Así, lo que comenzó como una supuesta falla de una tragamonedas terminó transformándose en una compleja disputa judicial. H.D.M. pasó de recibir la negativa del bingo, ofertas de $125.000 y $250.000 y una prohibición de ingreso, a obtener una sentencia favorable que reconoce su reclamo y establece una condena económica superior a los $32 millones, más intereses y otros conceptos.
La historia todavía podría sumar nuevos capítulos si la sentencia es apelada, pero el primer fallo judicial ya representó un fuerte revés para las empresas demandadas. Cuatro años después de aquella madrugada de agosto, el ticket de casi $23 millones que el bingo consideró un “error” fue reconocido por la Justicia y derivó en una condena económica aún mayor.
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