Search

Cuando la motosierra hiere el alma: la inexplicable destrucción en la Ermita

Hay lugares que no le pertenecen a un municipio ni a una cuadrilla de mantenimiento; le pertenecen al patrimonio emocional de un pueblo. La Ermita de la Virgen del Rosario de San Nicolás, en el corazón del sentimiento suarense, es uno de esos espacios.

Sin embargo, quienes la visitan hoy no se encuentran con el remanso de paz de siempre, sino con una postal de desolación: poda indiscriminada, troncos mutilados y un shock visual que hiela la sangre. Resulta incomprensible, desde cualquier manual de arboricultura, que se realice una intervención de esta magnitud en pleno verano.

Someter a los árboles a una poda drástica bajo el sol abrasador de enero es, sencillamente, una condena. Los árboles, que deberían estar brindando sombra y frescura a los peregrinos, hoy exhiben sus heridas abiertas, expuestos a enfermedades y al estrés hídrico.

¿Cuál fue la urgencia? ¿Por qué no respetar los ciclos de la naturaleza? La poda no es un capricho estético, es una práctica sanitaria que tiene tiempos. Hacerlo ahora es ignorar la ciencia y despreciar el valor del arbolado público.

Pero más allá de lo ambiental, lo que duele es el atropello a la espiritualidad. Para miles de suarenses, la Ermita es el lugar donde se va a llorar una pena, a agradecer un milagro o a buscar un minuto de silencio en medio del caos cotidiano.

El “shock visual” que mencionan los fieles no es exagerado. Ver las ramas por el suelo y el cielo ahora desnudo donde antes había un palio verde, genera una sensación de orfandad. Han quitado la protección. Han convertido un santuario en un baldío en proceso de desmonte.

“Es una tristeza infinita”, comentaba una vecina esta mañana mientras miraba los restos de lo que ayer era vida. Y ese es el sentir general: cada rama cortada fuera de tiempo parece un tajo a la fe de quienes cuidan ese lugar con tanto esmero.

La administración de los espacios públicos requiere de algo más que herramientas; requiere sensibilidad y criterio. No se puede intervenir un sitio de oración con la frialdad de quien despeja un terreno baldío. La fe de un pueblo se construye con símbolos, y los árboles de la Virgen son parte de ese abrazo que la comunidad busca cada día.

Hoy, la Ermita llora sus ramas perdidas. Y con ella, lloramos todos los que entendemos que un árbol menos es una herida más en el paisaje del alma suarense.

Dolor en la comisión de mantenimiento

Ante el profundo malestar y el dolor que compartimos con toda la comunidad de Coronel Suárez por la reciente intervención en el arbolado de nuestro querido santuario, consultamos a una integrante de la Comisión de Mantenimiento de la Ermita de la Virgen de San Nicolás quien por este medio deseó aclarar lo siguiente:

  • Deslindamos total responsabilidad sobre la magnitud de los cortes realizados. En ningún momento esta Comisión solicitó, autorizó ni planificó una poda de estas características, mucho menos en una época tan perjudicial para la salud de las especies.

  • La realidad de los hechos es que se aceptó la colaboración de un voluntario quien, con el fin de colaborar, solicitó permiso para realizar tareas menores de mantenimiento. El acuerdo consistía únicamente en “acomodar” y “pulir” los cercos perimetrales para mantener la prolijidad del sector, una tarea de rutina que no implicaba riesgo alguno para la arboleda principal.

  • Nos encontramos con un resultado devastador que supera cualquier lógica. Compartimos el shock visual y espiritual que sienten los fieles al visitar el predio. Para nosotras, que dedicamos tiempo y esfuerzo diario a cuidar este espacio de fe, ver este nivel de destrucción es un golpe al corazón de nuestro trabajo voluntario.

“Pido disculpas a la comunidad y a la Virgen por este lamentable suceso. No fue nuestra intención, ni estuvo en nuestros planes, permitir que se dañara el refugio y la sombra de quienes nos visitan. La Ermita es nuestra casa común y hoy, al igual que ustedes, nos sentimos despojadas” cerró en su explicación ante los hechos.

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Te gusta este articulo? ¡¡Compártelo!!

¿TENDRÍAS HOY UN GESTO DE GRANDEZA?

Permitenos tener un pequeño ingreso por nuestro trabajo con una pequeñísima donación de 1.000 o 2.000 pesos por mes. Con ello podríamos sustentar gastos o justificar las horas que demanda informarte y servirte todos los dias. Motívanos a seguir con un gesto de grandeza… ¡¡Lo necesitamos!! Nuestro alias: TU.DONACION.SUMA (Mercadopago).