Los bancos volvieron a competir con fuerza por dos activos estratégicos del negocio minorista: el salario acreditado y el crédito hipotecario. La lógica es directa: captar una cuenta sueldo permite construir una relación financiera de largo plazo y, al mismo tiempo, ofrecer préstamos para vivienda con mejores condiciones al cliente que concentra sus ingresos y consumos. La disputa excede una simple promoción comercial.
El fenómeno se apoya en una recuperación del crédito bancario. Según el BCRA, en junio de 2026 el saldo real del crédito al sector privado en pesos creció 1,7% mensual y 2,6% interanual, mientras el financiamiento total, incluyendo moneda extranjera, aumentó 10,1% interanual. Dentro de ese escenario, las líneas con garantía real mantienen un lugar especialmente relevante en la expansión del financiamiento.
El mercado hipotecario muestra una señal concreta. El BCRA estimó que en abril se incorporaron 1.534 nuevos deudores hipotecarios personas humanas y que más del 95% de esas operaciones fueron concertadas en UVA. En los doce meses previos, las entidades habían sumado casi 39.800 nuevos deudores hipotecarios bajo esa modalidad, confirmando que la vivienda volvió a ocupar un espacio visible en la oferta bancaria.
La cuenta sueldo se convirtió, por eso, en una pieza central de la competencia. Un relevamiento de la oferta disponible en 2026 muestra que numerosas entidades aplican tasas preferenciales a quienes acreditan haberes, …
… mientras que para otros clientes el costo puede ser mayor. La estrategia busca que el trabajador no solo cobre su salario en el banco, sino que concentre allí tarjetas, seguros, inversiones y, especialmente, el préstamo hipotecario.
Pero la competencia tiene un límite que el consumidor debe observar: una tasa más baja no significa necesariamente un crédito barato. La mayoría de las propuestas hipotecarias utiliza UVA, unidad cuyo valor se actualiza según la inflación. Así, aunque la tasa nominal pueda parecer atractiva, la cuota y el saldo de capital evolucionan con el valor de la UVA. El plazo prolongado vuelve decisiva esa diferencia.
El atractivo comercial también debe medirse frente a la capacidad real de pago. En junio, el BCRA registró una morosidad del 12,8% en las financiaciones a las familias, aunque el indicador general del sistema descendió a 7,6%. El dato no implica que el crédito hipotecario sea el responsable de esa mora, pero sí recuerda que una expansión del financiamiento exige evaluar ingresos, estabilidad laboral, cuota inicial y posibles variaciones futuras.
En definitiva, la guerra bancaria por las cuentas sueldo y los hipotecarios puede beneficiar a quienes comparen condiciones y negocien. La ventaja no está en elegir el banco que ofrece el porcentaje más bajo, sino en calcular el costo financiero, la evolución de la cuota, el porcentaje financiado y las penalidades. Para el sistema, captar salarios es una inversión; para el cliente, cambiar de banco puede ser una decisión financiera.
Fuentes consultadas: Banco Central de la República Argentina, El Cronista y La Nación.
Sigue a ECOS en su canal de Whatsapp y no te pierdas todo lo nuevo que este sitio publica para ti todos los días. IR AL CANAL
ENCUESTA:
NOTA: Esta encuesta es libre y se preserva la identidad del votante. El sistema toma un voto por domicilio (dirección IP), para más votantes en un mismo hogar usar plan de datos móviles en el dispositivo.
SEGUÍ A ECOS EN SUS REDES:
SITIO WEB …
FACEBOOK …
WHATSAPP …
INSTAGRAM …
THREADS …
X -TWITTER …












