La conmoción social desatada por los continuos casos de envenenamiento canino en la localidad bonaerense de San Carlos de Bolívar comenzó a encauzarse mediante una minuciosa labor sobre los registros fílmicos obtenidos en las inmediaciones del barrio Los Tilos. El exhaustivo trabajo del personal abocado a la instrucción judicial posibilitó reconstruir en detalle el recorrido seguido por un vehículo sospechoso durante la madrugada.
El análisis minucioso de las cámaras de seguridad instaladas en comercios y galpones de la zona permitió identificar el desplazamiento a baja velocidad de una camioneta Volkswagen Amarok de color oscuro y modelo reciente. El rodado transitaba sin la correspondiente chapa patente colocada, una maniobra operativa deliberada que despertó de inmediato las alarmas de los investigadores que realizaban el seguimiento visual del sector.
Las grabaciones registraron el momento exacto en que desde el interior del habitáculo se arrojó hacia la vía pública un contenedor de plástico cargado con carne picada impregnada con una sustancia altamente tóxica. Para individualizar la unidad entre el parque automotor de Bolívar, la Fiscalía descentralizada N° 15 ejecutó un peritaje morfológico del vehículo, evaluando el polarizado, accesorios y calcomanías en la luneta trasera.
El entrecruzamiento de los datos del Registro Nacional de la Propiedad del Automotor arrojó que la unidad 0 km había sido retirada de una concesionaria oficial a mediados de agosto. Esta coincidencia confirmó que la camioneta pertenecía a Sebastián Rodrigo Mendiburu, titular de una conocida carnicería sobre la avenida Calfucurá, por lo que la fiscal Julia María Sebastián ordenó el allanamiento del local y del domicilio particular.
Durante las diligencias se secuestraron los dispositivos de memoria de las cámaras internas del comercio, muestras de carne de características idénticas a las recolectadas en la calle y recipientes con probables vestigios químicos. Según la fiscalía, la secuencia probatoria demuestra que el potente veneno fue incorporado y mezclado con el alimento dentro del mismo establecimiento antes de ser transportado y arrojado en la vereda.
Pese a la contundencia del material probatorio reunido, la solicitud de detención de Mendiburu —imputado por infracción a la Ley Sarmiento de protección animal, daño calificado y envenenamiento de alimentos— fue desestimada por la Jueza de Garantías. Por esta razón, el comerciante afrontará el proceso penal en libertad. En paralelo, las fuerzas de seguridad buscan identificar al segundo individuo observado dentro del vehículo.
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