La triquinosis atraviesa uno de los años más complejos de la última década en la provincia de Buenos Aires. Según el Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud bonaerense, hasta el 22 de julio (semana epidemiológica 29) se notificaron 331 casos sospechosos. De ese total, 212 fueron confirmados, uno permanece como probable, 16 fueron descartados y otros 102 continúan bajo investigación.
El crecimiento respecto del mismo período de 2025 resulta contundente. El año pasado se habían registrado 91 casos sospechosos, con 46 confirmados y 41 aún en estudio. La comparación muestra un incremento cercano al 361% en los diagnósticos positivos, lo que significa que durante 2026 se confirmaron 4,6 veces más contagios que en igual etapa del año anterior, reflejando una situación epidemiológica mucho más compleja.
El avance de la enfermedad coincide con la llegada de las bajas temperaturas. Entre las semanas epidemiológicas 12 y 29 se confirmaron 211 de los 212 casos registrados en todo el año, es decir, el 65% del total. Se trata del período en que tradicionalmente aumenta la faena familiar de cerdos y la elaboración artesanal de chacinados, condiciones que elevan el riesgo cuando no se realizan los controles sanitarios correspondientes.
Las autoridades sanitarias vinculan 207 de los casos confirmados a cinco brotes identificados. Las investigaciones determinaron que estuvieron asociados tanto al consumo de chacinados caseros como de productos comerciales adquiridos en carnicerías. Los restantes contagios corresponden a episodios aislados o cuya procedencia aún no pudo establecerse con precisión.
Además, permanecen bajo investigación cuatro sospechas de nuevos brotes en General Guido-Ayacucho, Maipú, Junín y La Plata. Los episodios estarían relacionados con el consumo de carne de cerdo, carne de jabalí y embutidos de elaboración casera o comercial. En Junín, incluso, el brote afectó a personas privadas de la libertad de la Unidad Sanitaria Penitenciaria Nº49 tras ingerir chacinados artesanales.
Frente a este escenario, el Ministerio de Salud bonaerense, junto con las regiones sanitarias, municipios, áreas de Bromatología y el Ministerio de Desarrollo Agrario, desplegó acciones de control para contener los focos. Las personas expuestas recibieron tratamiento preventivo con albendazol o mebendazol, mientras que las muestras fueron analizadas por el Departamento de Zoonosis Rurales y el Instituto Malbrán para confirmar los diagnósticos.
Los especialistas recuerdan que la triquinosis puede manifestarse con fiebre, dolores musculares, edema facial o alrededor de los ojos y trastornos digestivos. La enfermedad es causada por parásitos del género Trichinella y se transmite al ser humano al consumir carne de cerdo, jabalí o derivados cárnicos crudos o insuficientemente cocidos que contengan larvas viables. La detección precoz mejora notablemente la eficacia del tratamiento.
Las autoridades insisten en que la principal herramienta para prevenir nuevos contagios es adquirir únicamente productos elaborados en establecimientos habilitados y con control bromatológico. También recomiendan analizar la carne proveniente de faena familiar antes de elaborar embutidos y notificar de inmediato cualquier caso sospechoso. En un invierno marcado por el fuerte aumento de la enfermedad, la prevención continúa siendo la mejor defensa.
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