Mientras se discute quitar subsidios por Zona Fría, el Gobierno avanza con beneficios para Edenor y Edesur. La discusión por la quita o reducción de subsidios de Zona Fría volvió a encender una fuerte polémica en gran parte del interior del país. Pero en regiones como la nuestra, donde el invierno golpea con dureza y el gas no representa un lujo sino una necesidad básica, el malestar crece aún más al conocerse que, paralelamente, el Gobierno nacional impulsa mecanismos de compensación y condonación de deudas para grandes distribuidoras eléctricas como Edenor y Edesur.
La contradicción genera indignación en muchos sectores: mientras miles de familias podrían perder un beneficio clave para afrontar el costo del gas durante el invierno, las empresas energéticas negocian alivios millonarios vinculados a sus deudas con CAMMESA y reclamos por ingresos no percibidos durante años de congelamiento tarifario. La iniciativa oficial sobre Zona Fría apunta a restringir el alcance del subsidio y dejar afuera a más de un millón de hogares de provincias como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, con el argumento de reducir el déficit fiscal.
El problema es que detrás de esos números hay personas concretas. Jubilados que deben elegir entre calefaccionarse o comprar remedios. Trabajadores cuyo salario ya no alcanza. Comercios golpeados por la caída del consumo. Familias enteras que viven ajustando gastos para sobrevivir en un contexto económico cada vez más complejo. En ciudades del sudoeste bonaerense, donde las temperaturas bajo cero forman parte habitual del invierno, el posible aumento de las tarifas genera preocupación genuina. Porque el frío no se puede evitar.
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Y calefaccionar una vivienda dejó de ser solamente una cuestión de confort para transformarse en una necesidad básica vinculada incluso a la salud. Por eso, muchos vecinos no entienden cómo el esfuerzo vuelve a recaer sobre quienes menos margen tienen, mientras grandes compañías reciben tratamientos especiales o posibles perdones de deuda multimillonarios. Diversos medios nacionales señalaron que el Gobierno impulsa mecanismos de compensación que podrían beneficiar económicamente a Edenor y Edesur mediante la cancelación parcial de pasivos y reclamos cruzados con el Estado.
La discusión también dejó expuesto el acompañamiento legislativo de sectores del PRO y La Libertad Avanza a proyectos que avanzan sobre subsidios energéticos en zonas frías. Y ahí aparece la pregunta que muchos ciudadanos se hacen: ¿el ajuste siempre debe recaer sobre las familias comunes mientras las grandes empresas encuentran mecanismos de alivio?
Porque para quienes viven en Capital Federal quizás el invierno sea apenas una temporada. Pero en localidades del interior bonaerense, calefaccionarse es una necesidad diaria durante meses enteros. Reducir beneficios energéticos en estas regiones no significa solamente modificar números en una planilla fiscal: implica golpear directamente el bolsillo y la calidad de vida de miles de hogares que ya vienen soportando inflación, pérdida de poder adquisitivo y tarifas cada vez más difíciles de afrontar. Mientras tanto, la sensación social parece repetirse: para algunos, ajustes; para otros, compensaciones.
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