Search

El Indio y Epecuén: la fascinación por un paisaje detenido entre la tragedia y la eternidad

El Indio Solari y Villa Epecuén: la fascinación por un paisaje detenido entre la tragedia y la eternidad. Mucho antes de que las ruinas de Villa Epecuén se convirtieran en escenario de uno de los recitales más impactantes de la historia del rock argentino, ese paisaje único ya había cautivado la imaginación de Carlos “Indio” Solari.

Había algo en aquellas calles vacías, en los árboles petrificados por la sal y en los edificios que emergían lentamente después de décadas bajo el agua que despertaba su curiosidad. Un escenario suspendido entre la memoria y el olvido. Entre la vida y la ausencia. La relación del Indio con Epecuén nació de dos de sus grandes pasiones: la arquitectura monumental de Francisco Salamone y la belleza inquietante de los lugares marcados por el paso del tiempo.

En 2015, cuando se cumplían treinta años de la inundación que sepultó a la villa turística bonaerense, Solari llegó hasta allí junto al fotógrafo Edgardo Kevorkian para realizar una histórica producción de imágenes destinada a la muestra “Recorrido en la tempestad”. Las fotografías recorrieron el país y se transformaron rápidamente en piezas de culto para sus seguidores.

Una de las más recordadas muestra al músico frente al antiguo Matadero Municipal, una de las emblemáticas obras diseñadas por Salamone. La guía de aquella recorrida fue Viviana Parinacota, actual guardaparques de la Reserva Natural Laguna de Epecuén, quien acompañó al artista por un paisaje que parecía salido de una novela de ciencia ficción.

El lugar lo había conquistado. El escenario perfecto para una época extraordinaria. Seis años más tarde, en plena pandemia de COVID-19, cuando el mundo entero permanecía encerrado y los recitales parecían imposibles, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado comenzaron a planificar una presentación especial. La sugerencia surgió del propio Solari. —¿Por qué no lo hacen en Epecuén?— propuso.

La idea parecía hecha a medida para aquel tiempo incierto. Las ruinas de la ciudad arrasada por el agua se transformaron en el símbolo perfecto de una humanidad atravesada por el aislamiento y la incertidumbre. Así nació “A los pájaros”, el espectáculo grabado entre los restos de la antigua villa turística. La producción fue monumental.

Más de 40.000 metros cuadrados de ruinas iluminadas, drones sobrevolando las calles vacías y una puesta visual que muchos compararon con el legendario concierto que Pink Floyd realizó en Pompeya. El recital fue grabado el 29 de marzo y transmitido por streaming el 17 de abril de 2021. La expectativa era tan grande que la plataforma contratada para la emisión colapsó por la enorme cantidad de usuarios que intentaban ingresar simultáneamente.

Miles de fanáticos quedaron sin acceso. Pero entonces ocurrió algo que terminó de alimentar la leyenda. Ya cerca de la medianoche, al comprobar que el problema técnico era imposible de resolver, la banda tomó una decisión histórica: liberar el concierto de manera gratuita a través de YouTube. Aquella madrugada, millones de personas terminaron compartiendo el mismo ritual desde sus casas, en uno de los momentos más emotivos del rock argentino en tiempos de pandemia.

El concierto recorrió 32 canciones durante casi tres horas. Pero el momento más esperado llegó cuando el Indio apareció virtualmente en las pantallas gigantes instaladas en medio de las ruinas. Vestido con un elegante traje negro, interpretó por primera vez dos canciones inéditas: “Las ventajas de rezar solo” y “Encuentro con un ángel amateur”. También revisitó dos clásicos de su repertorio: “Stranger Danger” y “El Charro Chino”.

Fue una presencia breve, pero profundamente simbólica. La voz que había marcado a varias generaciones volvía a resonar entre edificios destruidos por una tragedia natural y reconstruidos por la memoria colectiva. El cierre quedó reservado para “Ji Ji Ji”, con lo que muchos definieron como “el pogo virtual más grande del mundo”. Hoy, a la distancia, aquella noche en Epecuén parece haber adquirido una dimensión aún mayor.

La ciudad que sobrevivió al agua y el artista que convirtió la resistencia en una forma de arte quedaron unidos para siempre en una de las imágenes más poderosas de la cultura popular argentina. Y entre todas las canciones que presentó aquella noche, una adquiere un significado especial. “Encuentro con un ángel amateur” parece condensar buena parte de la filosofía con la que el Indio transitó su camino artístico:

“Empiezo por el final, terminaré en el principio. Mis intereses quizás no fueron saludables. Yo ya no puedo cumplir hazañas que prometí. Sólo seguir cantando…” Palabras que hoy resuenan como una declaración de principios. Porque si algo demostró el Indio Solari a lo largo de toda su carrera es que, incluso entre las ruinas, siempre encontró una manera de seguir cantando.

ENCUESTA:

A presidente, ¿Cómo votaste en 2025 y votarías en 2027?

View Results

Cargando ... Cargando ...

NOTA: Esta encuesta es libre y se preserva la identidad del votante. El sistema toma un voto por domicilio (dirección IP), para más votantes usar plan de datos móviles de cada dispositivo.

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Te gusta este articulo? ¡¡Compártelo!!