Search

Esto no da para más: que este asesinato en una ruta provincial sea el último

El tamaño del vehículo no otorga derecho a imponer miedo en las rutas. Otra vez una ruta bonaerense convertida en escenario de muerte. Otra vez una familia destruida en segundos. Otra vez una camioneta involucrada en una tragedia vial que deja al descubierto un problema que ya no puede seguir maquillándose bajo el argumento de “un accidente más”.

La escena ocurrida sobre la Ruta Provincial 6, donde una Volkswagen Amarok impactó contra un Peugeot 207 y terminó con la vida de tres adultos, un bebé y una niña, vuelve a poner sobre la mesa una conducta cada vez más frecuente y peligrosa en las rutas argentinas: la prepotencia al volante de muchos conductores de camionetas de gran porte.

Porque más allá de lo que determine la Justicia sobre las responsabilidades concretas de este caso, hay una realidad cotidiana imposible de negar. Cualquier persona que transite rutas nacionales o provinciales sabe perfectamente de qué se habla. Camionetas que circulan a velocidades extremas, que se pegan a centímetros del vehículo de adelante para exigir paso, que realizan sobrepasos suicidas.

Que usan las luces altas como mecanismo de intimidación y que parecieran asumir que el tamaño, la potencia o el valor del vehículo les otorgan una especie de autoridad sobre el resto. Se naturalizó algo gravísimo: manejar con agresividad. En muchas rutas argentinas reina una lógica salvaje donde algunos conductores convierten el camino en un territorio de imposición.

El que tiene la camioneta más grande parece sentirse dueño del carril. Y el resto, familias, trabajadores, jubilados o jóvenes que simplemente viajan, terminan conduciendo bajo presión, miedo o tensión permanente. La consecuencia de esa cultura vial no siempre aparece en estadísticas frías. A veces tiene nombre, apellido, hijos y sueños truncados, como ocurrió en San Vicente.

También hay una peligrosa construcción social alrededor de ciertos vehículos. Para algunos conductores, la camioneta dejó de ser una herramienta de trabajo para transformarse en símbolo de poder. Y con ello llegó una actitud soberbia que se traduce en maniobras temerarias y desprecio por las normas básicas de convivencia vial. El problema no es la camioneta. El problema es la mentalidad con la que muchos la conducen.

Porque existen miles de usuarios responsables que manejan estos vehículos con prudencia y respeto. Pero también existe una minoría visible y cada vez más agresiva que convierte las rutas en un campo de intimidación constante. Y mientras eso ocurre, los controles son escasos, las sanciones débiles y la conciencia social insuficiente.

En Argentina todavía falta discutir seriamente la violencia vial como fenómeno cultural. No alcanza con campañas esporádicas ni con pedir prudencia después de cada tragedia. Hace falta educación, controles reales y una condena social mucho más firme hacia quienes manejan creyéndose impunes.

Cada vez que alguien se pega peligrosamente detrás de otro auto para forzarlo a correrse, cada vez que se cruza en doble línea amarilla porque “su camioneta responde”, cada vez que transforma una ruta en una pista personal, no está demostrando habilidad ni carácter: está poniendo vidas en riesgo.

Y muchas veces, esas vidas son familias enteras que jamás llegan a destino. Lo más doloroso es que, tras cada tragedia, se repite el mismo ritual. Dolor, indignación, pericias, imputaciones y luego silencio. Hasta la próxima noticia. Hasta la próxima familia destruida. Hasta el próximo conductor que crea que la potencia de un motor vale más que la vida ajena.

ENCUESTA:

A presidente, ¿Cómo votaste en 2025 y votarías en 2027?

View Results

Cargando ... Cargando ...

NOTA: Esta encuesta es libre y se preserva la identidad del votante. El sistema toma un voto por domicilio (dirección IP), para más votantes usar plan de datos móviles de cada dispositivo.

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Te gusta este articulo? ¡¡Compártelo!!