Los 5 mil millones de pesos de crédito solicitados este lunes mientras los argentinos festejabamos una nueva presentación argentina en el Mundial pasaron desapercibidos como tantas cosas que ocurren durante los mundiales de fútbol en este pais. Aqui, realizaremos una análisis de la gestión de cada uno de los gobiernos durante este nuevo siglo en materia de endeudamiento.
De la crisis de 2001 al nuevo crédito de Milei: 25 años de una Argentina endeudada. La autorización otorgada por el Gobierno de Javier Milei para obtener hasta 5.000 millones de dólares en créditos internacionales volvió a poner sobre la mesa uno de los grandes problemas estructurales de la economía argentina: la dependencia permanente del endeudamiento.
Desde la crisis de 2001 hasta la actualidad, prácticamente todos los gobiernos recurrieron al crédito para afrontar déficits, refinanciar vencimientos, fortalecer reservas o sostener programas económicos. Cambiaron los presidentes, cambiaron las ideologías y cambiaron las circunstancias internacionales, pero la deuda siguió creciendo.
Fernando de la Rúa (1999-2001): el Blindaje y el Megacanje
La crisis explotó durante su gestión, aunque buena parte del problema venía acumulándose desde los años noventa.
Entre el denominado “Blindaje” acordado con el FMI y otros organismos, y el posterior “Megacanje”, el gobierno obtuvo compromisos financieros por más de 40.000 millones de dólares.
Lejos de resolver el problema, aquellas operaciones terminaron agravando la carga de intereses y desembocaron en el histórico default de diciembre de 2001.
Eduardo Duhalde (2002-2003): administrar la crisis
Duhalde gobernó durante la peor crisis económica y social de la historia reciente.
Su prioridad no fue tomar grandes préstamos sino estabilizar el país tras la cesación de pagos. Argentina permaneció prácticamente excluida de los mercados internacionales y la deuda quedó en situación de default.
Néstor Kirchner (2003-2007): desendeudamiento parcial
El crecimiento económico impulsado por los altos precios internacionales permitió reducir la dependencia del financiamiento externo.
El hecho más recordado fue la cancelación anticipada de aproximadamente 9.500 millones de dólares con el FMI en 2005.
Sin embargo, la deuda pública no desapareció. Cambió parcialmente de acreedor y aumentó la utilización de recursos internos del Estado.
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Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015)
Durante sus dos mandatos Argentina continuó con dificultades para acceder al crédito internacional.
El Gobierno recurrió crecientemente a organismos públicos, al Banco Central y a la ANSES para financiarse.
Aunque el discurso oficial se centró en el “desendeudamiento”, la deuda bruta siguió aumentando y pasó de aproximadamente 145.000 millones de dólares a más de 240.000 millones hacia el final de su gestión.
Mauricio Macri (2015-2019): el regreso a los mercados
Fue el período de mayor expansión de deuda externa en tiempos recientes.
Tras acordar con los holdouts, Argentina volvió a emitir deuda en los mercados internacionales.
El momento más significativo llegó en 2018 con el préstamo récord del FMI por 57.000 millones de dólares, de los cuales se desembolsaron cerca de 45.000 millones.
Al finalizar la gestión, la deuda pública superaba los 320.000 millones de dólares.
Alberto Fernández (2019-2023): reestructuración y más deuda interna
La administración Fernández heredó un fuerte calendario de vencimientos.
Se renegoció la deuda con acreedores privados y posteriormente se firmó un nuevo acuerdo con el FMI para refinanciar los vencimientos heredados del préstamo tomado durante el gobierno anterior.
Sin acceso pleno a los mercados internacionales, el Tesoro recurrió masivamente a la deuda en pesos y crecieron también los pasivos monetarios del Banco Central.
La deuda pública continuó aumentando y superó los 370.000 millones de dólares.
Javier Milei (2023-2026): equilibrio fiscal pero nuevo financiamiento
El Gobierno logró alcanzar superávit fiscal primario y reducir significativamente la emisión monetaria.
Sin embargo, los vencimientos de deuda continúan representando una presión constante.
Durante 2025 y 2026 la administración Milei recurrió a acuerdos con organismos internacionales, operaciones financieras respaldadas por bancos internacionales y nuevos programas de financiamiento.
La autorización de hasta 5.000 millones de dólares anunciada esta semana se suma a otros mecanismos utilizados para reforzar reservas y afrontar compromisos externos.
La cuenta final
En los últimos 25 años, la deuda pública argentina pasó de niveles cercanos a los 145.000 millones de dólares a valores que hoy rondan los 470.000 millones considerando deuda del Tesoro, organismos públicos y diversos compromisos financieros del Estado. La discusión política suele concentrarse en quién tomó más deuda. Sin embargo, el problema de fondo parece ser otro: ningún gobierno logró construir un modelo económico capaz de prescindir del endeudamiento como herramienta recurrente.
De la Rúa recurrió al FMI para evitar el colapso.
Kirchner utilizó el crecimiento económico para cancelar deuda y ganar autonomía.
Cristina se financió con organismos estatales.
Macri volvió a los mercados internacionales y obtuvo el mayor préstamo de la historia del FMI.
Fernández refinanció compromisos y expandió la deuda interna.
Milei, pese a su promesa de ordenar las cuentas públicas, también recurre al crédito para afrontar vencimientos.
Veinticinco años después de la crisis de 2001, la pregunta sigue siendo la misma: ¿cuándo dejará Argentina de pedir prestado para pagar lo que ya debe?
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