El corazón late más fuerte cuando un hijo pródigo vuelve a pisar el lugar que lo vio nacer. Esa sensación de alegría y nostalgia se respiró este martes en las redes sociales del Club Peñarol de Pigüé, al oficializar la incorporación de Martín Sebastián Prost, el delantero que lleva el nombre de su ciudad en lo más alto del recuerdo de miles de hinchas.
Prost, de 36 años, llega a su club del alma después de una trayectoria que parece salida de un sueño futbolero: desde sus primeros pasos en las canchas locales hasta convertirse en figura en ligas del exterior y protagonista indiscutido en torneos internacionales.
Nacido en Pigüé, Prost probó suerte en las inferiores de Boca Juniors siendo apenas un adolescente, pero el arraigo familiar lo volvió a su ciudad natal, donde comenzó a forjar su camino en el fútbol semi-profesional. Su nombre fue creciendo con el paso de los años por equipos como CAI, Sarmiento, Gimnasia de Jujuy, Quilmes y Agropecuario, hasta que su talento lo llevó más allá de las fronteras nacionales.
En Bolivia, Prost encontró una segunda patria: brilló con Sport Boys y fue figura decisiva con Independiente Petrolero, equipo con el que se consagró campeón y goleador del campeonato boliviano, anotando 18 tantos y dejando su huella en una campaña histórica.
Ese éxito lo llevó a vestir la camiseta de The Strongest, donde siguió marcando su sello internacional participando también en la Copa Libertadores, el sueño de todo sudamericano. Más recientemente, con el Nacional Potosí, continuó sumando goles y experiencia en la primera división boliviana.
Más allá de los números y de los momentos de gloria, la vuelta de Prost a Pigüé tiene un significado profundo para quienes recuerdan al chico que jugaba en canchas de tierra antes de convertirse en referente del ascenso y figura internacional.
Su llegada al Peñarol de Pigüé no solo representa un refuerzo de peso para la próxima temporada: es, sobre todo, una historia de regreso, de cariño por la camiseta y de identidad con los colores azulgranas. Tras años de experiencias y dificultades, el goleador vuelve a su casa para aportar jerarquía, liderazgo y goles, pero también para inspirar a la nueva generación que sueña con emularlo.
La noticia desató una mezcla de emoción y expectativa entre hinchas y vecinos: se habla de miradas brillantes, recuerdos de tardes de fútbol y la esperanza de volver a ver al ídolo convertir para el club local. Más allá de los retos del torneo 2026, la presencia de Prost en el plantel transmite un mensaje claro: Peñarol apuesta a revertir su presente con un símbolo de identidad.
Además necesita construir una temporada donde el corazón y la experiencia se entrelacen dentro y fuera de la cancha. Porque en el fútbol, como en la vida, las historias más bellas no siempre se escriben con trofeos, sino con vuelve y abrazos, con goles que emocionan y con el regreso de quien jamás olvidó de dónde viene.












