La pobreza sigue siendo uno de los principales desafíos sociales de Europa en 2025, afectando a millones de familias que, pese a tener empleo en algunos casos, no logran cubrir sus necesidades básicas. El aumento sostenido del coste de la vida, especialmente en vivienda, energía y alimentación, ha agravado la situación de los hogares más vulnerables en numerosos países del continente.
Durante el último año, más de 90 millones de personas en la Unión Europea se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social. Las familias con hijos, los hogares monoparentales y las personas migrantes figuran entre los colectivos más afectados. En muchos casos, la precariedad laboral y los contratos temporales impiden una estabilidad económica mínima, incluso en economías consideradas fuertes.
Infancia y desigualdad social
La pobreza infantil continúa siendo una de las expresiones más preocupantes del problema. En 2025, casi uno de cada cuatro menores en Europa vive en hogares con dificultades económicas, lo que limita su acceso a una alimentación adecuada, actividades educativas y condiciones de vivienda dignas. Esta situación amenaza con perpetuar la desigualdad social y reducir las oportunidades futuras de millones de niños y niñas.
En el sur y el este de Europa, las tasas de pobreza siguen siendo especialmente elevadas, aunque países del centro y norte del continente también registran un aumento de familias trabajadoras que dependen de ayudas sociales para llegar a fin de mes. El encarecimiento del alquiler y las hipotecas se ha convertido en uno de los principales factores de empobrecimiento, obligando a muchas familias a destinar más de la mitad de sus ingresos a la vivienda.
Mujeres y hogares vulnerables
Las mujeres siguen enfrentando un mayor riesgo de pobreza, especialmente aquellas que sostienen solas a sus familias. La brecha salarial, el empleo a tiempo parcial involuntario y las responsabilidades de cuidado no remuneradas continúan siendo obstáculos clave para la independencia económica. En 2025, los hogares encabezados por mujeres presentan tasas de pobreza significativamente superiores a la media europea.
Un reto urgente para Europa
Aunque las instituciones europeas han reforzado algunos mecanismos de protección social en los últimos años, organizaciones sociales advierten que las medidas actuales resultan insuficientes frente a la magnitud del problema. Expertos coinciden en que combatir la pobreza en Europa exige políticas más ambiciosas en materia de empleo digno, acceso a la vivienda y apoyo directo a las familias con menores.
La pobreza en Europa ya no es un fenómeno marginal ni limitado a sectores concretos: en 2025 se consolida como un problema estructural que pone a prueba la cohesión social y el modelo de bienestar del continente.












