Este lunes se vivió un episodio inesperado que exhibió la fragilidad del ecosistema digital: una fallida masiva de Amazon Web Services (AWS) causó interrupciones en todo tipo de plataformas, y entre los grandemente afectados se encuentran las billeteras virtuales argentinas. Usuarios en distintas ciudades reportaron que no podían hacer pagos, transferencias, recargas ni siquiera consultar saldos.
¿Qué pasó con AWS?
AWS, la plataforma de nube más grande del mundo utilizada por millones de aplicaciones y sitios, sufrió una falla que empezó en una región clave de Estados Unidos. Los reportes señalaron un aumento anómalo en los errores —y en la latencia— en servicios de bases de datos que muchas empresas emplean para operar. Con esa “torcedura” técnica, muchas herramientas conectadas quedaron sin respaldo operacional. A nivel global, se registraron interrupciones en apps, plataformas de streaming, videojuegos y servicios en línea que dependen de AWS para gestionar datos, autenticaciones o cargas. En Argentina, la caída repercutió con fuerza en billeteras electrónicas, bancos digitales y apps de pago.
Impacto concreto en las billeteras virtuales
Mercado Pago, Ualá y Naranja X, entre las más afectadas, presentaron imposibilidad para procesar transacciones: pagos no se concretaban, transferencias quedaban “colgadas” y recargas (incluso de transporte público) se demoraban o directamente no se hacían. Muchos usuarios denunciaron que la aplicación ni siquiera les permitía iniciar sesión o acceder al menú de operaciones. En algunos casos, quienes querían comprar productos en comercios digitales o pagar servicios quedaron sin alternativa, ya que esas apps también dependían del back-end alojado sobre AWS.
Usuarios en redes sociales relataban momentos de angustia: “Quise mover plata y no pude entrar a casi ninguna billetera, todas con demoras”, “No puedo hacer nada, ni siquiera acreditar rendimientos”, “Si Orange X anda mal hace horas, MP también” fueron algunas de las críticas más repetidas. Este tipo de fallas afecta no solo al comercio digital, sino también a pequeñas operaciones cotidianas que muchos dan por garantizadas: tomar un colectivo, pagar un café, hacer compras mínimas.
Por qué este apagón genera más preocupación de lo que parece
Dependencia tecnológica concentrada.- Muchas empresas (incluidas fintechs locales) confían en AWS para su infraestructura —bases de datos, servidores, almacenamiento, autenticaciones— delegando gran parte de su operativa en esa nube. Cuando AWS falla, “todo lo que depende de él” queda vulnerable.
Velocidad del impacto.- Las interrupciones ocurrieron en pocas horas y se propagaron masivamente. Usuarios de distintas provincias experimentaron el “efecto dominó” casi al mismo tiempo.
Costo reputacional y económico.– Las empresas afectadas pierden credibilidad ante sus usuarios. Además, las pérdidas por transacciones no realizadas pueden ser significativas, tanto para usuarios como para comercios que esperaban esas ventas.
Debilidad del resguardo técnico.– La situación expone que muchas plataformas no cuentan con un sistema redundante suficientemente sólido para funcionar si su proveedor principal de nube colapsa o se ve comprometido.
Qué dicen las autoridades y empresas
AWS reconoció el incidente públicamente: admitió haber detectado importantes índices de error en servicios claves y aseguró estar trabajando en rutas paralelas para mitigar la falla y restablecer la normalidad. Fue claro que el foco estaba en “bases de datos utilizadas por muchas aplicaciones web y juegos en línea”. En Argentina, algunas empresas tecnológicas comentaron que la caída les impedía comunicarse con servidores de respaldo a través de AWS, dificultando incluso aplicar soluciones provisionales.
Lecciones y recomendaciones hacia adelante
Las empresas digitales —y particularmente las fintech— deberán reforzar sus estrategias de resiliencia: contar con redes de respaldo, múltiples zonas de nube o proveedores alternativos menos centralizados. Los usuarios también deberían estar preparados para episodios así: no depender exclusivamente de un medio digital para operar fondos y tener alternativas (cuentas bancarias, efectivo) para situaciones de emergencia. Las regulaciones en materia tecnológica pueden empezar a exigir estándares mínimos de redundancia y continuidad de servicio para servicios críticos —como los financieros— dependiendo de infraestructura externa.
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