Los cráteres registrados en el kilómetro 27 de la Ruta Nacional 33 —a la altura del acceso hacia Bahía Blanca y Punta Alta— volvieron a exponer una paradoja: una vía intervenida hace poco tiempo vuelve a castigar a quienes la transitan. Este domingo, varias familias que regresaban a la ciudad sufrieron roturas de cubiertas y llantas al impactar contra los pozos de la calzada.
La RN 33 no es un camino secundario: conecta el sudoeste bonaerense con zonas productivas y con el corredor logístico vinculado a Bahía Blanca. Vialidad Nacional informó que, dentro del proyecto de transformación en autopista entre Bahía Blanca y Tornquist, el tramo comprendido entre los kilómetros 17 y 26 fue habilitado en 2022, sumándose a un sector ya en uso hasta la progresiva 30.
Por ello, el deterioro observado en el kilómetro 27 adquiere una gravedad adicional. No se trata solamente de una incomodidad para automovilistas ocasionales, sino de una falla en una arteria que sostiene el transporte de cargas, el movimiento cotidiano de trabajadores y la conexión de localidades del interior con la ciudad.
La obra de la RN 33 fue presentada como una transformación estructural: ensanche, repavimentación y construcción de una nueva autopista. En 2023, Vialidad Nacional señaló que los trabajos se concentraban en la carpeta asfáltica y los terraplenes, con un avance físico cercano al 60 por ciento, mientras se habilitaban tramos parciales.
Sin embargo, la evidencia de cráteres pocos kilómetros después de una intervención reciente sugiere que el problema excede el bacheo superficial. Informes gremiales y periodísticos han advertido que la ruta presenta deformaciones, pérdida de capacidad portante en la subrasante y daños estructurales que requieren una reconstrucción integral, no simples parches de asfalto.
Para quienes regresaban este domingo desde el interior, el golpe contra un pozo significó cubiertas reventadas, llantas dañadas y, en muchos casos, demoras, gastos imprevistos y riesgo de accidente. La situación se repite para quienes utilizan a diario ese sector, pese a que la ruta fue reconstruida hace muy poco tiempo.
No es un fenómeno aislado. En distintos tramos de la RN 33, vecinos y transportistas han denunciado pozos de grandes dimensiones; en 2025, un vecino llegó a señalizarlos con pintura blanca para reducir accidentes, mientras se difundieron casos de múltiples vehículos con cubiertas rotas tras lluvias. El problema exige una respuesta técnica, no solamente una operación de parcheo.
Cuando el pavimento cede por fallas en la base o en la subrasante, rellenar un cráter puede mejorar momentáneamente la superficie, pero no resuelve la causa estructural del deterioro. La licitación para reparar el Paso Urbano de la RN 33, entre El Cholo y Bosque Alto, contempla bacheo profundo, fresado, reencarpetado y construcción de nuevas bases y carpetas asfálticas en 7 kilómetros.
Esa aproximación reconoce que la reparación debe adecuarse al grado real de deterioro de cada sector. La reaparición de cráteres en una obra reciente plantea interrogantes sobre la calidad de la ejecución, el control de obra y el mantenimiento posterior. Una ruta recién intervenida no debería convertir el regreso a casa en una apuesta contra los baches ni obligar a los conductores a circular como si transitaran un camino rural.
El Estado tiene la obligación de garantizar infraestructura segura y durable. Mientras los pozos sigan dañando vehículos en el kilómetro 27, la promesa de una RN 33 modernizada quedará reducida a una frase oficial: la evidencia la desmiente cada vez que una familia debe frenar, cambiar una cubierta o explicar por qué su viaje terminó en un taller.
Lo que corresponde hacer
Inspección técnica urgente del tramo del kilómetro 27, con relevamiento de profundidad, extensión y causa de cada pozo.
Señalización inmediata y visibles de los sectores peligrosos mientras se ejecutan reparaciones definitivas.
Reparación estructural, con verificación de bases y subrasante, en lugar de bacheos superficiales.
Un canal público de reclamos y seguimiento para usuarios que sufran daños por el mal estado de la calzada.
La Ruta Nacional 33 debe volver a ser lo que se prometió: una vía segura, moderna y confiable. Hoy, en el kilómetro 27, sigue siendo un recordatorio incómodo de que una obra inconclusa o mal mantenida termina pagándola quien menos responsabilidad tiene: el vecino que solo quiere volver a su casa.
Sigue a ECOS en su canal de Whatsapp y no te pierdas todo lo nuevo que este sitio publica para ti todos los días. IR AL CANAL
ENCUESTA:
NOTA: Esta encuesta es libre y se preserva la identidad del votante. El sistema toma un voto por domicilio (dirección IP), para más votantes en un mismo hogar usar plan de datos móviles en el dispositivo.
SEGUÍ A ECOS EN SUS REDES:
SITIO WEB …
FACEBOOK …
WHATSAPP …
INSTAGRAM …
THREADS …
X -TWITTER …












