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Crisis empresarial en Argentina: grandes firmas y pymes al borde del colapso

candado cierre

En un escenario donde el tejido productivo registra una contracción sostenida, el número de empresas activas en Argentina cayó de más de 512.000 en 2023 a alrededor de 490.000 en noviembre de 2025, según datos oficiales, lo que implica la desaparición de casi 22.000 empleadores registrados en dos años. Este fenómeno, que supone un promedio de cerca de 30 cierres de empresas por día, combina cierres definitivos con reestructuraciones profundas que ponen en riesgo a compañías de todos los tamaños.

La emblemática Fate S.A.I.C.I., única fabricante nacional de neumáticos radiales con más de 80 años de trayectoria, anunció el cierre definitivo de su planta en San Fernando, dejando a cerca de 920 trabajadores sin empleo. El grupo atribuyó la decisión a “cambios en las condiciones de mercado”, con una competitividad erosionada por la apertura de importaciones y una caída fuerte en la producción y precios internacionales del sector.

Este episodio se transformó en un símbolo de la crisis industrial que enfrenta el país, con capacidad fabril ociosa en múltiples sectores y presión competitiva externa. La crisis que golpeó a Fate también se siente en otras compañías del mismo grupo, como Aluar, cuya operación se vio afectada por la eliminación de aranceles antidumping sobre importaciones de aluminio, un cambio que pone presión adicional sobre su competitividad.

Otra empresa con larga historia en el país es Celulosa Argentina, que enfrenta pérdidas millonarias y un patrimonio neto negativo que la coloca en causales de disolución societaria. Según su último informe financiero, la firma perdió más de $170.000 millones y negocia su continuidad operativa en un contexto de alta incertidumbre.

El sector asegurador tampoco está exento: Galeno ART fue sujeta a una revocación de autorización para operar, lo que abre paso a la liquidación de la compañía y la pérdida de cerca de 600 empleos, según reportes sindicales y regulatorios.

Aunque no todos los casos tienen cobertura de cierre definitivo, varias firmas han reducido operaciones, paralizado plantas o iniciado reestructuraciones que comprometen su viabilidad en 2026:

Plantas industriales de sectores como el textil, automotriz y manufacturero han sufrido reducciones importantes en producción y capacidad operativa, con al menos 10 empresas que cerraron o achicaron operaciones en los últimos meses, muchas sin garantizar su continuidad.

El impacto productivo se extiende también a pymes distribuidas en servicios y comercio, que enfrentan un entorno de caída del consumo interno y competencia externa sin políticas de apoyo claras.

En sectores tradicionales como el lácteo y alimentos, cooperativas históricas como SanCor arrastran problemas financieros prolongados, con reducción de producción y de su plantilla de empleados.

Contexto general: ¿por qué está ocurriendo esto?

Los analistas señalan varios factores estructurales y coyunturales que explican la presión sobre las empresas:
Apertura de importaciones, que aumentó la competencia de productos extranjeros más baratos.
Caída del consumo interno y menores niveles de actividad en sectores clave de la industria y la construcción.

Ajustes macroeconómicos y retracción del empleo registrado, que reducen las oportunidades de expansión y sostenibilidad de unidades productivas.
El resultado es un panorama en el que la destrucción de empresas no solo afecta a las pequeñas y medianas, sino también golpea a grandes compañías con décadas de historia, con efectos directos sobre el empleo y la capacidad productiva del país.

Conflictos laborales y señales de alarma

Un relevamiento federal identificó más de 600 conflictos empresariales —incluyendo suspensiones, despidos y cierres— en los últimos dos años, con nombres de peso dentro de los sectores agroindustrial e industrial. Algunas de las empresas que aparecen en estos relevamientos con conflictos o impacto negativo incluyen, entre otras:

Sancor
Vicentín
Verónica
Vasalli
Tenaris
Topper
Acindar
Swift
Cargill
(Estas firmas fueron mencionadas en informes de conflictos laborales, no necesariamente en cierres definitivos pero sí con situaciones críticas)

Conclusión

La crisis empresarial argentina en 2026 no es un fenómeno aislado ni acotado a ciertos sectores: es un proceso amplio que combina cierres definitivos, reducciones operativas, reestructuraciones complicadas y pérdidas de empleo masivas. Casos como Fate, Celulosa Argentina, Galeno ART y la presión sobre grupos como Aluar ilustran cómo empresas de distintos rubros enfrentan desafíos que podrían llevarlas a la quiebra o a replantear su modelo de negocio en los próximos meses, si no hay cambios sustantivos en la dinámica económica.

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