Análisis: La tragedia del homicidio seguido de suicidio por enfermedad terminal en parejas. El caso de Hugo Omar Quaranta y su esposa, Fernanda Orlando, donde un hombre mayor con enfermedad terminal mata a su pareja y luego se quita la vida, es un ejemplo extremo de una tragedia humana que, si bien llama poderosamente la atención, no es un fenómeno frecuente en términos absolutos, aunque sí pertenece a un fenómeno conocido en criminología como “homicidio seguido de suicidio” (H-S) en parejas.
1. ¿Qué es un homicidio seguido de suicidio?
Un homicidio seguido de suicidio ocurre cuando una persona mata a otra —en este contexto, casi siempre su pareja— y luego se suicida en un corto periodo de tiempo (generalmente dentro de las 24 horas). Este tipo de eventos representa un fenómeno distinto de un homicidio aislado o un suicidio puro, y suele implicar factores psicológicos muy complejos.
En términos académicos y forenses, los H-S se analizan como un subgrupo de violencia doméstica, pero con perfiles demográficos particulares y con frecuencia asociado a trastornos mentales del agresor. Por ejemplo, en un estudio comparativo se encontró que tras un homicidio-suicidio, los perpetradores suelen ser hombres con altos índices de depresión, mucho más que en homicidios simples.
2. ¿Cuán frecuentes son estos casos?
No existen estadísticas precisas a nivel mundial o nacional que cuantifiquen cuántos casos ocurren específicamente por enfermedad terminal de uno de los cónyuges, porque las bases de datos oficiales no suelen clasificar el motivo con ese nivel de detalle. Sin embargo:
✔️ Estudios de homicidio-suicidio en parejas mayores muestran que la enfermedad o motivos relacionados con deterioro físico aparecen en una proporción significativa de casos en los que al menos una de las partes tenía 60 años o más. En un análisis de 225 eventos con personas mayores de 60 años, la enfermedad fue mencionada en más de la mitad de los casos, aunque no siempre como motivo único.
✔️ En un informe de Jamaica (2007-2017), la tasa de homicidio seguido de suicidio fue de aproximadamente 0,1 casos por cada 100.000 habitantes, lo que evidencia su rareza en la población general.
✔️ En Estados Unidos y otros países, la mayoría de los homicidios seguidos de suicidio no se deben exclusivamente a enfermedad terminal, sino que sí suelen implicar otros fatores como violencia en la pareja, celos o miedo a la separación.
3. ¿Por qué estos casos son tan raros?
Este tipo particular de violencia es raro por varias razones:
Es un fenómeno extremo que no ocurre en la mayoría de las situaciones de enfermedad terminal; muchas parejas enfrentan enfermedades graves sin llegar a violencia letal.
Factores de salud mental complejos: la depresión, desesperanza profunda y otros trastornos del estado de ánimo constituyen un factor más determinante para entender estos casos que la sola presencia de enfermedad física del cónyuge.
PubMed
Dificultad para cuantificar motivos: las estadísticas oficiales de homicidios y suicidios no suelen incluir la “enfermedad terminal del otro cónyuge” como categoría de motivo, dificultando estimaciones claras.
4. ¿Cómo se contextualiza el caso de Coronel Suárez?
El relato periodístico describe un homicidio seguido de suicidio donde el hombre comunicó a su hijo por WhatsApp que tomaría una “decisión drástica” tras enterarse de su enfermedad terminal, y luego se confirmó que ambos fueron hallados muertos con disparos. Este patrón encaja en un perfil extremo de homicidio-suicidio familiar, en el que un hombre mayor, ante una enfermedad grave, decide terminar con su vida y la de su pareja en lo que él percibe como una salida.
Aunque impactante, este caso no representa una tendencia general ni un evento habitual, sino uno dentro de un fenómeno poco frecuente pero bien documentado en criminología y salud mental como homicidio-seguido-de-suicidio en parejas. Para ponerlo en perspectiva:
La gran mayoría de personas con enfermedades terminales no cometen ni son víctimas de violencia homicida.
Los casos de homicidio seguido de suicidio representan una fracción muy pequeña de muertes violentas y están relacionados con múltiples factores —más allá de la enfermedad física— como depresión profunda, desesperanza y crisis psicológica.











