Después de casi 100 años bajo el control de Mastellone Hermanos, la histórica marca láctea La Serenísima inicia una nueva etapa: el control total de la compañía quedó en manos de Grupo Arcor y Danone, que consolidaron su participación accionaria y sellaron la adquisición completa.
Hasta ahora, ambas compañías ya tenían un rol clave dentro de la firma, con el 49% del paquete accionario en conjunto, mientras que el resto pertenecía a Mastellone Hermanos y al fondo Dallpoint Investments. Con esta operación, el tradicional esquema accionario se redefine y marca el cierre de una etapa emblemática en la industria alimentaria argentina.
La adquisición se concretó a través de un esquema de joint venture, mediante el cual Arcor y Danone buscan integrar sus capacidades productivas, comerciales y tecnológicas. Según indicaron en un comunicado conjunto, el objetivo es construir un negocio más ágil y eficiente, capaz de impulsar la innovación y ampliar el alcance de productos en el mercado lácteo.
La apuesta también apunta a potenciar el uso de sus once plantas productivas y reforzar su presencia tanto a nivel nacional como regional. “La combinación de nuestras capacidades creará una plataforma de crecimiento con mayores oportunidades para la innovación y la eficiencia operativa”, afirmó Antoine de Saint-Affrique, al referirse al impacto de la operación.
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En la misma línea, el presidente de Arcor, Alfredo Pagani, destacó que la integración permitirá “apalancar la capacidad comercial, las operaciones y las mejores prácticas de ambas compañías para acelerar el crecimiento”. Con una fuerte presencia en la mesa de los argentinos, La Serenísima es una de las marcas más representativas del país, con una amplia gama de productos que incluye leche, quesos, dulce de leche, yogures, manteca, crema y postres.
El cambio de control no solo tiene impacto empresarial, sino también simbólico: marca el final de una empresa familiar que durante décadas fue sinónimo de industria nacional y liderazgo en el sector lácteo. Mientras las empresas destacan las oportunidades de crecimiento y modernización, el nuevo escenario abre interrogantes sobre el futuro del mercado lácteo argentino, en un contexto económico complejo.
La concentración empresarial, la presión sobre los costos y el impacto en productores y consumidores serán variables clave a seguir en esta nueva etapa. Lo cierto es que, con este movimiento, el mapa de la industria láctea en Argentina cambia de manera profunda: La Serenísima ya no es la misma, y su futuro empieza a escribirse bajo una nueva conducción.












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