Un nuevo capítulo en una disputa familiar y cultural generó fuertes reacciones públicas y judiciales en torno a la colonia menonita Nueva Esperanza, ubicada en Guatraché. La Justicia de la provincia de La Pampa dictó la restitución de dos menores de 12 y 15 años a la custodia de su madre, María Unger Reimer, aunque la voluntad expresada por las adolescentes fue otra, según difundieron medios locales y fragmentos de un video viralizado en redes sociales.
El martes 24 de febrero, la jueza de Familia, Niños, Niñas y Adolescentes de la Tercera Circunscripción Judicial, Daniela de la Iglesia, resolvió que las dos jóvenes, que hasta ahora vivían en la colonia, regresen con su madre en Santa Rosa. La decisión se basó en informes técnicos, entrevistas con las partes involucradas y el análisis del interés superior de las niñas.
El fallo se produjo en el marco de una causa iniciada por María Unger Reimer tras denunciar nuevos episodios de violencia por parte de su exmarido en la comunidad, lo que derivó en un proceso judicial para recuperar la custodia de sus hijas.
Un video compartido en plataformas digitales por una de las menores de 15 años se convirtió en el centro de la controversia. En él, la joven afirma que ella y su hermana no desean vivir con su madre y quieren quedarse con su padre en la colonia, y que sus opiniones no fueron escuchadas por la magistrada.
“La jueza ha decidido que nos vayamos con mi mamá, y nosotras no queremos. Se lo pedimos y no nos escucha”, expresó en uno de los fragmentos. El mismo testimonio fue retomado por otros medios, donde la adolescente incluso negó que en la colonia las mujeres no tengan derechos, contradiciendo algunos de los argumentos de la madre que motivaron la intervención judicial.
La madre de las niñas, de 34 años, ya había escapado de la colonia en 2019, según relató en entrevistas previas, tras sufrir violencia de género por parte de su entonces esposo. Había dejado a sus hijas en Guatraché cuando se fue a Tucumán, pero años después consiguió reunirse con ellas en la provincia norteña antes de que la mayor regresara a la colonia.
Además, la causa judicial se profundizó tras un episodio en el que María denunció haber sido golpeada por su exmarido, quien estaría bajo los efectos del alcohol, y amenazas directas hacia ella y las niñas. Ese suceso fue parte de los antecedentes que motivaron la solicitud de restitución.
El caso expone una tensión entre el dictamen judicial, que busca garantizar lo que considera el interés superior de las niñas, y la expresión de su propia voluntad, que contradice la decisión adoptada. Este tipo de conflictos pone en evidencia las complejidades que surgen cuando se entrelazan cuestiones culturales, familiares y derechos individuales en contextos comunitarios particulares.
Mientras tanto, las menores ya se encuentran con su madre en Santa Rosa, y seguirán bajo evaluación de los equipos técnicos especializados que intervienen en la causa. La polémica continuará siendo objeto de atención pública mientras se profundiza el análisis de este caso que combina elementos judiciales, sociales y culturales en torno a la vida dentro y fuera de las comunidades menonitas del interior argentino.











