Pejerrey y acuicultura: ciencia y trabajo para recuperar las lagunas bonaerenses. Un proyecto del Instituto de Limnología Dr. Raúl A. Ringuelet (ILPLA, UNLP/CONICET), en articulación con la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia, trabaja junto a pescadores y municipios para repoblar lagunas bonaerenses con una de las especies más emblemáticas de la pesca deportiva: el pejerrey.
La Provincia de Buenos Aires alberga cientos de lagunas que cada fin de semana convocan a pescadores deportivos y recreativos. Más que una actividad destinada a la alimentación, la pesca del pejerrey forma parte de la identidad cultural bonaerense. Pero además, es un motor económico regional. Alquiler de embarcaciones, hospedajes, guías de pesca y comercios de insumos como carnadas y cañas dependen en gran medida de la buena salud de estos ecosistemas.
En los últimos años, las sequías impactaron fuertemente en muchas lagunas —varias incluso se secaron— y afectaron las poblaciones de pejerrey. Frente a este escenario, la ciencia propuso una solución concreta. El equipo del Laboratorio de Ecología de Peces del ILPLA, con casi dos décadas de trabajo en el tema, impulsa un modelo de acuicultura para producir juveniles de pejerrey y reforzar las poblaciones naturales.
La acuicultura es la cría controlada de organismos acuáticos —peces, moluscos, crustáceos, anfibios y algas— mediante el manejo de su reproducción, crecimiento y supervivencia. En este caso, se aplica para producir juveniles de Odontesthes bonariensis y liberarlos en lagunas bonaerenses.
El proyecto es codirigido por los investigadores Javier García de Souza y Darío Colautti, y funciona como un puente entre el sector público (Provincia y Municipios) …
… y el sector privado vinculado a la actividad pesquera. “La articulación público-privada es muy necesaria, especialmente en estos contextos”, señala García de Souza.
A diferencia de los sistemas tradicionales de cría en tanques en tierra —que requieren alta inversión inicial y costos de mantenimiento como alimento balanceado y electricidad— el proyecto prioriza el uso de jaulas flotantes instaladas directamente en las lagunas. Las lagunas pampeanas presentan alta productividad natural, con abundante fitoplancton y zooplancton, alimento clave para el pejerrey en sus primeras etapas. Esto reduce costos y aprovecha las condiciones naturales del ecosistema.
Las jaulas se instalan principalmente en primavera. Cuando los peces alcanzan entre 4 y 8 centímetros de longitud, se liberan en el mismo ambiente, ya adaptados y con mayores probabilidades de sobrevivir y escapar de depredadores. Cada estructura de cultivo tiene una durabilidad estimada de tres a cuatro años.
El proyecto se lleva adelante junto a pescadores, trabajadores municipales y, más recientemente, emprendimientos privados vinculados a propietarios de predios costeros. Si bien en la provincia los principales productos pesqueros comerciales son la merluza, el langostino y el calamar, el pejerrey ocupa un lugar central en la pesca deportiva y recreativa.
En Argentina no existe una fuerte tradición culinaria de peces de agua dulce, lo que refuerza su valor principalmente turístico y recreativo. Entre las lagunas donde se implementaron experiencias de cultivo y repoblamiento se encuentran ChisChis, Cochicó, Tablillas (Lezama), Salada de Monasterio, Vitel (Chascomús), San Lorenzo, Blanca Grande (Olavarría), Las Barrancas, Guaminí y la Laguna de Gómez (Junín).











