Reforma laboral: cómo cambian los derechos frente a enfermedad y accidente para los trabajadores. Tras semanas de debate y críticas sociales, el Senado argentino aprobó con media sanción el proyecto de reforma laboral impulsado por el gobierno de Javier Milei, un paquete de cambios que impacta de lleno en las condiciones laborales históricas, entre ellas el tratamiento de las licencias por enfermedad y accidente no laborales. Este punto, uno de los más sensibles para millones de trabajadores en todo el país, modifica derechos que hasta hoy eran prácticamente incuestionables: el pago íntegro del salario durante una licencia médica y los plazos extendidos según la antigüedad.
Adiós al 100% del salario por licencia médica
La propuesta oficial reforma el artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo, cuyo texto vigente establecía que un trabajador incapacitado por una enfermedad o un accidente no laboral —sin culpa atribuible a terceros— tenía derecho a cobrar el 100% de su salario durante el período de licencia, así como la reserva del puesto de trabajo. Bajo el nuevo esquema —que si el proyecto se convierte en ley será la norma definitiva— ese derecho se reduce drásticamente:
Enfermedad o accidente no voluntario: el trabajador percibiría el 75% de su salario básico durante el período en que no pueda trabajar.
Lesiones por actividades voluntarias y de riesgo: el porcentaje baja aún más, a el 50% del salario si la incapacidad deriva de una acción consciente que implicó riesgo para la salud.
Según explicó el ministro de Regulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, la medida busca “frenar abusos y licencias eternas” que, en su opinión, encarecían la producción y la litigiosidad.
Plazos de cobertura más cortos y exigencias estrictas
Además de la reducción en los porcentajes de pago, la reforma recorta los plazos de licencia paga y los condiciona a la antigüedad y existencia de cargas familiares:
Para trabajadores con menos de cinco años de antigüedad, el período máximo sería de tres meses (sin cargas) o seis meses (con cargas familiares).
Para quienes superan los cinco años, la licencia podría llegar hasta seis o doce meses, siguiendo la misma lógica.
La reforma también introduce requisitos adicionales para mantener el derecho a percibir el salario parcial: el empleado debe informar de inmediato su situación y ubicación si no puede presentarse al trabajo por primera vez, y los certificados médicos deberán ser emitidos por profesionales habilitados y con firma digital, detallando diagnóstico y tratamiento.
Críticas sindicales y tensiones sociales
Los cambios propuestos han generado una fuerte reacción de sindicatos, abogados laboralistas y organizaciones de derechos de los trabajadores, que califican la iniciativa de preludio de una precarización general de los derechos laborales. Para algunos expertos, la eliminación del pago total y la introducción de criterios subjetivos de riesgo podrían generar incertidumbre y litigios futuros. Por su parte, representantes oficiales argumentan que se trata de una adaptación a la realidad actual del mercado laboral, con una búsqueda explícita de reducción de costos para empleadores y supuesta generación de empleo formal.
Un antes y un después en los derechos laborales
El cambio en el tratamiento de las licencias por enfermedad y accidente no laboral no es un punto aislado dentro de la reforma: se inscribe en un paquete más amplio que incluye modificaciones en indemnizaciones, flexibilidad en horarios y derechos sindicales, y ajustes en el régimen de riesgos del trabajo que ya habían comenzado con decretos previos.
Si la reforma finalmente es sancionada en la Cámara de Diputados sin cambios sustanciales, los trabajadores argentinos enfrentarán un nuevo sistema en el cual el respaldo salarial frente a contingencias de salud fuera del trabajo será parcial, condicionado y sujeto a requisitos estrictos, marcando un cambio profundo en las normas que regían desde hace décadas.











