Viajar por las rutas argentinas suele implicar perder señal en algún tramo. Lo novedoso de este verano fue la aparición de unos llamativos cuadrados blancos adheridos a los parabrisas, especialmente en camionetas rumbo a la Costa. Se trata de antenas satelitales Starlink, pensadas para ofrecer conexión a Internet en zonas sin cobertura. El problema: dónde se colocan.
El auge de este servicio abrió un debate en materia de seguridad vial. No se cuestiona la tecnología, sino su instalación en el campo visual del conductor. La normativa de tránsito no menciona específicamente estas antenas, pero sí prohíbe circular con cualquier elemento que obstaculice la visibilidad, afecte la seguridad del vehículo u oculte señales y luces.
Bajo ese criterio general entran muchos objetos de uso cotidiano —soportes para celulares, pantallas o carteles— y ahora también estas antenas. El enfoque es simple: no importa qué sea el objeto, sino si interfiere con la conducción. Si está en el parabrisas y reduce el campo visual, puede ser motivo de infracción.
En la práctica, la decisión queda en manos de los agentes de tránsito, quienes evalúan caso por caso.
La ley no enumera prohibiciones puntuales, pero refuerza la responsabilidad del conductor de garantizar una conducción segura antes de salir a la vía pública. Especialistas en seguridad vial remarcan que el parabrisas es una zona crítica. Incluso una obstrucción parcial puede aumentar el riesgo de accidentes, sobre todo en cruces, adelantamientos o con mal clima.
El uso de antenas Starlink en vehículos creció por los viajes largos y las actividades que requieren conexión constante. Muchos usuarios las fijan en el parabrisas para mejorar la señal, aunque existen alternativas de instalación que no interfieren con la visión. El equipo es compacto y el servicio permite conectividad en movimiento, pero su colocación inadecuada puede traer consecuencias.
El mensaje de los organismos de control es claro: la tecnología no está prohibida, pero su uso debe ser seguro. Antes de salir a la ruta o circular por la ciudad, el conductor debe asegurarse de que ningún dispositivo, por útil que sea, comprometa la visibilidad. En tránsito, la regla es sencilla: si tapa la vista, no está permitido.













Una respuesta
I regard something truly special in this internet site.