Se trata de un pequeño asteroide que acompaña a la Tierra en su órbita alrededor del Sol y permanecerá en esa configuración hasta fines del siglo XXI. La NASA confirmó que la Tierra estará acompañada durante varias décadas por una llamada “cuasi-luna”, un pequeño asteroide identificado como 2025 PN7 que comparte una órbita muy similar a la de nuestro planeta alrededor del Sol.
Este fenómeno, tan real como poco frecuente, se extenderá al menos hasta 2083, e incluso podría prolongarse algunos años más. A diferencia de la Luna, el asteroide no es un satélite natural. Se trata de un cuerpo rocoso que gira alrededor del Sol, pero lo hace de forma sincronizada con la Tierra, lo que genera la sensación de una “doble luna” prolongada.
El objeto tiene un diámetro estimado de unos 19 metros, comparable al tamaño de un pequeño edificio. Los estudios indican que lleva cerca de 60 años acompañando a la Tierra y que continuará haciéndolo durante otras seis décadas, totalizando alrededor de 120 años en esta particular relación orbital.
Pese a su cercanía astronómica —a unos 60 millones de kilómetros—, el asteroide es imperceptible a simple vista …
… y solo puede ser detectado con telescopios profesionales de gran potencia debido a su bajo brillo. Las cuasi-lunas son asteroides que entran en una resonancia orbital estable con la Tierra. Desde nuestro punto de vista parecen girar a su alrededor, aunque en realidad orbitan al Sol y no están atrapados por la gravedad terrestre.
A diferencia de las llamadas “mini-lunas”, que pueden quedar capturadas por pocos meses, estas configuraciones pueden durar décadas. La NASA aclaró que 2025 PN7 no representa ningún peligro para el planeta. Su órbita es estable, su tamaño reducido y su distancia se mantiene muy por encima de cualquier riesgo de impacto.
Desde el punto de vista científico, el fenómeno es valioso porque permite estudiar la dinámica orbital cercana a la Tierra y mejorar el monitoreo de asteroides próximos. La Luna seguirá siendo el único satélite natural del planeta. Sin embargo, durante buena parte del siglo XXI, la Tierra viajará acompañada por este silencioso visitante espacial que recuerda que el sistema solar está en constante movimiento.











