Esta mañana lo que para muchos empezó como un paseo cotidiano terminó en una escena que dejó consternados a vecinos de calle Teniente Farías al 900 de Bahia Blanca, donde un hombre fue hallado sin vida dentro de su vivienda tras la alerta de su propio perro. El protagonista inesperado de este hallazgo fue un caniche inquieto, cuyo comportamiento extraño y el fuerte olor que emanaba de la casa lograron que su dueño detectara que algo no estaba bien y alertara a las autoridades.
Según fuentes oficiales, todo comenzó alrededor de las 9 de la mañana, cuando el dueño del caniche sacó a su mascota para un paseo matutino. En un tramo de la caminata, el perro se detuvo frente a una vivienda y comenzó a marcar y mostrar inquietud, conducta que llamó la atención del hombre. Fue entonces cuando el dueño percibió un olor muy fuerte y desagradable que provenía del interior de la casa, tan intenso que no podía ignorarlo. Acto seguido decidió contactar al 911 para pedir asistencia policial y médica de urgencia.
Minutos más tarde, al llegar los recursos policiales y de emergencia al lugar, se confirmó lo que temían: en el interior de la vivienda yacía el cuerpo de un hombre de aproximadamente 60 años, tendido en el piso del living, sin signos de vida y con varios días de evolución. El hallazgo se produjo tras ingresar al domicilio con la debida autorización y prestar atención a los indicios que había dado el perro.
Por el momento, el caso es materia de investigación por parte de la fiscalía de turno, que ordenó el traslado del cuerpo para la correspondiente autopsia y pericias, a fin de determinar las causas del fallecimiento y descartar toda hipótesis, ya sea de muerte natural o con intervención de terceros. Este tipo de hallazgos trágicos no son inéditos.
En otros casos periodísticos, la alerta de olores o comportamientos inusuales por parte de mascotas o vecinos ha sido clave para descubrir cuerpos o situaciones hasta ese momento desconocidas. Por ejemplo, en Corrientes, vecinos alertaron al 911 por un olor nauseabundo que emanaba de una casa, lo que llevó a los oficiales a encontrar a un hombre mayor fallecido dentro de su domicilio.
Allí indicaron que la víctima llevaba varios días sin ser vista por familiares y solo la percepción de los vecinos permitió dar con él. También en Córdoba, un perro volvió a la casa de su dueña con una bolsa que contenía restos humanos, un hallazgo que disparó una investigación policial para identificar de quién eran.
Estos casos ponen de relieve la sensibilidad de los perros para detectar olores y cambios en su entorno, incluso antes que los sentidos humanos. Su agudo olfato puede alertar sobre situaciones de peligro, presencia de cadáveres o cambios bruscos en el ambiente que pasan desapercibidos. En investigaciones y búsqueda de personas desaparecidas, por ejemplo, se emplean perros especialmente entrenados para detectar restos humanos o rastros de olor, aunque en este caso fue un caniche común quien, sin entrenamiento específico, actuó con instinto.
El hallazgo en Teniente Farías generó conmoción en el vecindario, donde residentes comentaron que no veían al hombre desde hacía varios días y que era conocido por su carácter reservado. Muchos coincidieron en que sin la presencia de la mascota y la intuición de su dueño, el caso podría haber permanecido oculto por más tiempo.
Mientras se espera el informe forense, las autoridades hicieron un llamado a la comunidad a no ignorar señales inusuales, ya sean comportamientos extraños de animales o olores persistentes en casas ajenas, y a comunicarse de inmediato con los servicios de emergencia para actuar con rapidez ante posibles tragedias.












