Entre las ondulaciones suaves que separan Bahía Blanca de Cabildo, hay un paraje silencioso que lleva un nombre extraño, casi olvidado: La Vitícola. Detrás de ese nombre yace una historia de ilusión y desventura, de hombres y mujeres que cruzaron el océano para encontrar tierra y esperanza, y hallaron en cambio el abandono, el frío y la muerte.
A fines del siglo XIX, cuando la Argentina se mostraba ante el mundo como una tierra de promesas, un grupo de inmigrantes irlandeses llegó al sur de la provincia de Buenos Aires atraído por la propuesta de una empresa colonizadora que prometía viñedos, casas y prosperidad. Eran campesinos humildes, familias enteras que huían del hambre y de los conflictos en Europa. Traían en el corazón la fe y la fuerza del trabajo, y en sus manos, las pocas pertenencias que les quedaban.
El sueño se llamaba La Vitícola, un proyecto que prometía transformar la pampa en una región de viñas y vino fino. Pero la realidad fue otra. Cuando los colonos arribaron, encontraron tierras áridas, sin agua suficiente, con cepas mal plantadas y sin las viviendas que se les había asegurado. El viento del sur, las heladas y la soledad hicieron el resto.
Las familias improvisaron refugios con madera y chapa, intentaron cultivar, pero pronto la falta de alimentos y las enfermedades comenzaron a cobrarse vidas. Se dice que decenas de hombres, mujeres y niños murieron en aquellos primeros inviernos, víctimas del hambre y del abandono. Algunos fueron enterrados allí mismo, en pequeñas fosas sin nombre que el tiempo borró. Otros alcanzaron a marcharse, dejando atrás todo, incluso a los suyos.
Los registros se perdieron, las promesas también. Lo que quedó fue un paisaje donde el viento parece cargar todavía el eco de aquellos rezos en inglés y las lágrimas de quienes soñaron con un futuro que nunca llegó. Con los años, el lugar volvió a ser campo, pasto y silencio. Sólo el nombre —La Vitícola— sobrevivió al olvido, como una ironía amarga.
Hoy, cuando uno se detiene en ese punto del mapa, cuesta imaginar que allí alguna vez existió un intento de colonia, un pedazo de Irlanda en el corazón de la pampa. Pero bajo esa tierra, dicen los lugareños, aún descansan los restos de aquellos inmigrantes que vinieron buscando vida y encontraron una tumba compartida.
La historia de La Vitícola no es sólo una anécdota del pasado. Es una advertencia silenciosa sobre los sueños que se venden desde lejos, sobre la fragilidad del ser humano ante el desarraigo, y sobre cómo, incluso en la derrota, la dignidad puede resistir al tiempo y al olvido.
TU OPINIÓN CUENTA
¡¡ No te vayas !! Sumate con un voto en nuestra encuesta de opinión … y si quieres, con una mínima donación que nos ayude a sostener este sitio para vos … ¡¡ Gracias !!
ENCUESTA DE OPINIÓN:
Recuerda que tu respuesta es anónima, transparente y segura para ti. El sistema toma un voto por IP (domicilio o red wifi). Para más votantes en cada dirección, hacerlo utilizando su propio plan de datos móviles, previa desconexión del wifi.
EN ESTA ENCUESTA PUEDES ELEGIR HASTA 4 (CUATRO) OPCIONES…












