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Coronel Suárez sigue integrando una lista no deseada

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Basurales a cielo abierto, una deuda que sigue pendiente. Nuestro distrito incluído en un informe sobre este tema. No hace falta viajar hasta Rusia para encontrar paisajes desolados como los de Chernobyl. Basta con darse una vuelta por los terrenos que existen en muchos distritos de la provincia de Buenos Aires, a veces cerca incluso de las ciudades. Allí la muerte se viste de plástico, de suciedad, de olores nauseabundos; allí se muestra en toda su crudeza el final de todo lo que se consume a diario.

Se trata de los basurales a cielo abierto (BCA), una deuda bonaerense que lleva muchos años y de la que aún no se vislumbra su culminación. La ley de Gestión Integral de Recursos Urbanos, la 13.592, data de 2006 pero fue reglamentada recién en 2010. Pasaron nueve años y dos administraciones (las de Daniel Scioli y María Eugenia Vidal) y solo se sanearon unos pocos basurales. Todavía quedan más de 80.

Desde el Organismo Provincial de Desarrollo Sustentable (OPDS) indicaron a DIB que «la gestión de residuos es de competencia municipal. Aun así, la Provincia asiste técnicamente a los municipios para que elaboren sus planes de gestión de Residuos Sólidos Urbanos (RSU) y en el OPDS se los evalúa. En la actual gestión la provincia financió el saneamiento de los cuatro basurales más grandes y conflictivos, porque además de lo ambiental, generaban accidentes en ruta entre otros problemas».

Se trata de los casos de San Vicente, Junín, Balcarce y Azul. Además, se sanearon el de General Paz (Ranchos) y de la isla Martín García. «Por otra parte, el organismo intercedió entre algunos municipios y el Ceamse para asistirlos en la búsqueda de soluciones, como en Mar del Plata», agregaron los voceros. De acuerdo al organismo bonaerense, en 14 municipios se realizaron estudios de la gestión de residuos para tipificar la basura y el tratamiento, y se elaboró un plan estratégico que quedará como propuesta para la próxima gestión.

Ya en 2017, el entonces director provincial de Residuos, Walter Vega, cuestionaba que muchos municipios entendían el saneamiento de un basural al hecho de tapar los residuos con tierra, sin otra acción, pero que no se contaba con una alternativa a la disposición final, por lo que el daño continuaba. Dos años después, más de 80 municipios continúan con la misma problemática.

Turística y sustentable

El caso del exbasural de General Pueyrredón (Mar del Plata), un extenso predio de casi 100 hectáreas, es muy particular. Como cuenta Gisella Arrigo, ingeniera ambiental que trabaja en el área de Gestión de Residuos Urbanos, el saneamiento se hizo a través de un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID): «El BID asiste a ciudades turísticas sustentables. Mar del Plata calificó y bajaron el dinero. Toda la licitación la armaron ellos y ganó la empresa porteña Texan Ingeniería Ambiental, que en su momento estaba operando nuestro relleno sanitario».

Se trató del préstamo de 75 millones de dólares y que también se utilizó para mejorar la gestión de residuos en Villa Unión (La Rioja), Puerto Iguazú (Misiones), El Bolsón (Río Negro) y El Calafate (Santa Cruz), entre otras localidades. Mientras tanto, los más de 80 basurales restantes siguen esperando la clausura definitiva y su reconversión en espacios públicos. Y quizás en no demasiado tiempo haya chicos jugando donde hoy desborda la suciedad.

 
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