Interesante impulso a una red de Mujeres Rurales de la región

Placeholder imageCon historias en primera persona impulsan una red de Mujeres Rurales de la región. Con el objetivo de acompañar, contener y generar un colectivo femenino que trascienda las fronteras. La finalidad es poner en valor derechos vulnerados y reivindicar experiencias que hoy están silenciadas. "La idea es hacerlas protagonistas, poner en valor cómo trabajan en su tierra y hogares, escuchar sus necesidades. Contener y efectuar algo colectivo", plantea Luciana Pedernera, mientras piensa en esas mujeres que viven en el campo para poder contener, acompañar y generar un proyecto comunitario. Ya realizaron dos encuentros virtuales y la semana que viene será más amplio.

Integra el equipo periodístico de Mujeres Rurales, un sitio web desde donde se gestó la posibilidad de motorizar encuentros virtuales para darle voz a quienes además de cosechar, hachar leña, faenar y hacer quinta, cocinan, lavan la ropa y cuidan de sus hijos. A ese colectivo femenino apuntan y pretenden reivindicarlo. En contexto de pandemia con citas online, cuando hay conectividad, tiempo y un margen de energías como para contar-se qué hacen, cómo viven y cuáles son las principales demandas. "La propuesta de poder dar visibilidad a la mujer de campo", dice Pedernera que además cursa el último año de la carrera de Periodismo en la Facultad de Ciencias Sociales.

Desde Olavarría para la región, surge a raíz esta convocatoria que ya estrenó el Zoom y repitió la experiencia por la plataforma online en un reencuentro que pretende dar forma a un espacio de contención, acompañamiento y acciones concretas. La necesidad del acceso a la conectividad a lo largo y a lo ancho del país, la situación de los caminos rurales, el acceso igualitario a salud y educación en todos los niveles como cimiento de cualquier cosa que se quiera emprender, hablar o proyectar y la seguridad que le permita vivir en tranquilidad al sector rural.

Convocaron a través de medios locales, por redes sociales y vía WhatsaApp en "un trabajo de hormiga porque queremos representar a la mujer rural que además de ser mamá trabajan la tierra y acompañan a sus esposos o compañeros de vida, y necesitan un espacio donde expresar lo que sienten", plantea la periodista, cuya identidad esta forjada por una mujer rural. El punto de partido es la escucha en medio de una pandemia que en muchos casos condiciona realidades y profundiza desigualdades. Con derechos vulnerados y una gran marginalidad.

La imposibilidad del acceso equitativo a la salud pública es uno de los derechos vulnerados. "La ausencia de médicos pediatras, especialistas en psicología, odontología, ginecología, entre otros, que se venía dando hace mucho tiempo, se agudizó en este contexto" de confinamiento, asumen desde el espacio convocante. Lo que exponen es que la salud de estas comunidades rurales se paralizó y hay localidades que comparten el medico clínico mientras que otras hasta perdieron a los especialistas que asistían y deben dirigirse a la ciudad cabecera, con toda la logística y los costos que eso implica.

El derecho de acceso a la educación es otra cuestión preocupante. Vivir lejos de la ciudad cabecera del partido hace que todo cueste más, desde lo material hasta el acceso igualitario de oportunidades. Quedó expuesto en esta crisis con la ausencia de conectividad en el sector rural: hay chicas y chicos que llevan meses de aislamiento sin poder conectar con espacios educativos y todo se complejiza.

Esta red suma a docentes, empleadas de establecimientos rurales, apicultoras y chacareras que accedieron a la convocatoria realizada por el equipo periodístico de Mujeres Rurales de manera virtual a mitad de julio. "Veníamos trabajando desde hace tiempo para revalorizar historias y hacerlas protagonistas" y se encontraron con "mujeres que tenían ganas de hablar, de expresar como se sentían y decir como veían a sus hijos en este contexto. Vimos ademas mujeres muy desganadas", asume con actitud de compromiso Luciana Pedernera.

A lo que se suma como condicionante que "la zona rural es muy compleja para la conectividad y hay mujeres que están atravesando situaciones de aislamiento mas profundo, a cargo de sus hijos con los que están el doble de tiempo. Llevan casi medio año en aislamiento y los chicos no acceden a su escuela. Es preocupante", ejemplifica la comunicadora. Todas tienen la convicción de que es necesario trabajar en conjunto para poder encontrar soluciones y así "responder a las mujeres rurales y sus comunidades a las que también muchas de nosotras pertenecemos y conocemos. Es importante poder tener un grupo que nos sostenga y que nos escuche, poder dar visibilidad y también soluciones", exponen.

La estrategia será revalorizar sus actividades y espacios en que se encuentran. "Es muy importante que la mujer y el hombre, pero puntualmente la mujer pueda educarse, pueda recibir educación. Toda mujer va a poder tomar una decisión sentirse más segura y cumplir con sus propios sueños educándose, siempre y cuando si ella tiene ganas, hay que acercar formación intelectual porque es lo que las hace independiente. ¿Por qué si uno vive en una comunidad rural no va a soñar con seguir estudiando infinitamente? Pedimos, queremos y trabajaremos por comunidades rurales con salud, educación, caminos, conectividad y seguridad", exponen desde espacio.

"Buscamos poder darles visibilidad, que sepan que logran muchas de las cosas que hacen un campo mejor, espacios que ellas consiguieron. Son mujeres que a lo largo de la historia, pasa con la mujer en sí, la mujer rural permaneció alejada de la ciudad y nadie revaloriza su trabajo y su entorno está acostumbrado a que lo haga. Queremos poder seguir trabajando con ellas", argumenta Luciana Pedernera. La iniciativa trasciende las fronteras de Olavarría y nuclea a mujeres de Bolívar, Tapalqué, Tres Arroyos, Juan Nepumoceno Fernández y Entre Ríos.

"Va a llevar tiempo, cuesta convocar" y eso se potencia en este escenario alterado por el coronavirus. "Las desigualdades en la zona rural son evidentes. En más de un campo no hay antenas que acerquen conectividad. Hay niñas y niños que reciben la tarea por mensaje de texto y me parece muy fuerte. Llegar ahí sería un logro enorme. Escuchar a esas mujeres no para resolver todo pero sí estar", analiza Pedernera.

En síntesis, a través de esta Red de Mujeres Rurales de Olavarría y la Región se proponen avanzar con "un trabajo planificando. Hay lugares a los que nos está faltando llegar y es muy lindo escuchar que una maestra diga ´hablé con una mamá y dijo que sí, que se iba a sumar´", dice sobre el final esta periodista que ubica en el horizonte inmediata a toda una red de mujeres que buscan a otras mujeres e invita a multiplicar escuchas y ganas. A todas las une el campo y la necesidad de reivindicar sus historias más allá de la tranquera y los alambrados a la espera de una reunión regional la semana próxima.

"Hay mujeres que trabajan en el campo y que "son mamás de muchos niños y niñas que van a la escuela y pasan cuatro horas sentadas en el auto o en la cocina de la escuela rural esperándoles; y después vuelven a su casa a lavar ropa, cocinar, hachar leña, faenar y acompañar a sus compañeros de vida que necesitan ayuda", describe Luciana Pedernera. Esas historias tan cotidianas como invisibizadas son las que buscan rescatar a través de la Red de Mujeres Rurales de Olavarría y la Región.

Por eso, desde este nuevo espacio hablan de la necesidad de poner en valor y de validar la posibilidad de generar otras oportunidades como las que puede ofrecer la educación. "Muchas veces nadie quiere recorrer tantos kilómetros, por pocas horas de taller y hay que generar ciertas combinaciones, en las propuestas educativas o de formación, para que lleguen a varias localidades en un mismo día", admiten desde la agrupación, conscientes de que no es tan sencillo estudiar "de grande".

En el mientras tanto, proponen continuar la lucha por la continuidad del plan Fines y dar acceso a la educación superior y/o terciaria que aún es un sueño no cumplido para la mujer rural y los jóvenes, que desean no perder el arraigo y en más de una ocasión no tienen un espacio físico ni económico en la ciudad cabecera que los sostenga, por lo tanto, termina siendo un derecho limitado.

Esto además condiciona la inserción laboral de los jóvenes, lo cual conlleva a una emigración por parte de este rango etario a las ciudades cabeceras para encontrar posibilidades que también presentan desilusiones. Las distancias de las ciudades cabeceras, implican costos, las mujeres no pueden hacer ese recorrido de manera sostenida pero tampoco la ciudad cabecera se ocupa de generar propuestas, respuestas y/o alternativas que resuelvan ciertos problemas. "Hay un trabajo muy amplio por desarrollar y queremos llegar a todas ellas", expone con entusiasmo Luciana Pedernera. / El Popular

 
 
 
 
 
 
 
 
 
COMPARTIR EN REDES
COMENTA EN FACEBOOK
ECOS EN FACEBOOK
ECOS EN TWITTER